
Juanelo Turriano fue un ingeniero e inventor italiano que llegó a España en el siglo XVI tras ser nombrado Relojero de Corte por Carlos I. Su vida estuvo íntimamente ligada con Toledo, donde trabajó, vivió y murió casi en la indigencia. Allí es recordado por ser el inventor de una máquina hidráulica que consiguió subir el agua a Toledo desde el río Tajo salvando una fuerte pendiente. 
Aunque no es una de las calles más conocidas de Madrid, ni tiene ningún edificio histórico a destacar, creo que tiene su pequeño encanto ya que en ella se concentra de forma mayoritaria una buena parte de la comunidad china que vive en la capital. De hecho, no es exagerado decir que allí nos encontramos en un pequeño Chinatown.
Una calle que se caracterizaba por los pequeños comercios de toda la vida (panaderías, droguerías, mercerías, imprentas,…) ha visto como poco a poco ha cambiado su fisionomía de forma radical, al haber sido comprados estos comerci
os por estos inmigrantes. Así, hoy al pasear por esta estrecha calle te encuentras con infinidad de locales dedicados a la venta de ropa, al detalle y al por mayor, caracterizados la mayoría por tener nombres como Hong Yu, Bu Bu Gao, Ding Li o Huang Shi.
Es curioso el auge que está tomando la comunidad china. Si inicialmente empezaron con sus restaurantes, después fueron las tiendas de 20 duros y las de chucherías para niños. Ahora le ha tocado el turno al comercio textil, y ya facturan un 10% del total del sector.
Con su trabajo han demostrado que es posible que el pequeño comercio compita con los grandes almacenes, aunque en mi opinión el coste a pagar en lo que se refiere a horarios y precios es algo difícil de asumir para lo que nosotros estamos acostumbrados. El competir con ellos es difícil ya que normalmente en sus negocios trabaja toda la familia, lo que les permite una mayor flexibilidad de horario.
¿Competencia desleal con el comercio de toda la vida? Que cada uno opine lo que mejor le parezca.

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