Paseando por Madrid aún puedes encontrar lugares que durante aquellos tristes años fueron escenarios de las tropelías cometidas por esta institución. Así, junto al Senado, en el número 14 de la Calle Torija, se encuentra el edificio donde estuvo el Consejo Supremo del Santo Oficio desde 1780. Una leyenda en su fachada dejaba claro lo que allí encontrarías: «Exurge Domine et judica causam tuam» (Alzate Dios, y juzga tu causa).
Anteriormente, este tribunal, encargado de revisar las causas y de dar las instrucciones de cómo actuar
a los demás tribunales, estaba a pocos metros de allí, en el número 4 de la Calle Isabel la Católica. El edificio que lo albergaba lo ocupa hoy día un hotel, cuyo restaurante recibe el nombre de Inquisición.
Los condenados eran conducidos de la calle Torija a la Plaza de Santo Domingo (foto debajo de este párrafo), sufriendo en ese pequeño trayecto todo tipo de humillaciones. Allí estaba el Monasterio de Santo Domingo, en el que se celebraron la mayor parte de los autos de fe de Madrid. De este monasterio tampoco queda nada ya que en 1869 se procedió a su derribo. Finalmente, de allí eran llevados hasta la Plaza Mayor, lugar principal de las ejecuciones hasta el año 1795.
Cuando la sentencia de la Inquisición era condenatoria, el reo debía participar en la ceremonia denominada auto de fe, que solemnizaba su retorno al seno de la Iglesia, o su castigo como hereje. Antes de celebrarse este auto de fe, salían de procesión la Cruz Blanca y la Cruz Verde (emblema de la Inquisición), la primera hacia el quemadero y la segunda con destino a la Plaza Mayor.
Cerca de Puerta Cerrada está la Plaza de la Cruz Verde, que debe su nombre a una gran cruz de madera pintada en verde que se utilizó en el último auto de la Inquisición, y que se estaba colocada en la muralla de la huerta del Sacramento, donde hoy se encuentra la fuente con la estatua de Diana Cazadora (foto al final de la entrada).
Es difícil calcular cuántas personas se vieron implicadas en procesos inquisitoriales, aunque por desgracia fueron bastantes. Al menos, esta es una época de la que la Iglesia por suerte ya ha renunciado. Así, hace cuatro años el Vaticano reconoció los abusos cometidos, aunque matizando que había que tener en cuenta la mentalidad de la época, y que según ellos hubo muchas exageraciones en toda la leyenda negra.

Me has recordado la saga de Alatriste, de Perez Reverte, donde se narra sobre la Inquisición.
También eran trasladados a la prisión de Toledo de la época, donde los reclutados eran sometidos a las más viles vejaciones…claro que según la Iglesia y el Papa, hay que disculparlos, por las leyes e ideas y mentalidades de entonces…
Con la iglesia hemos topado, ni antes, ni ahora, ni nunca…hay ciertas cosas que no se olvidan.
Bss.
Como siempre la Iglesia reconociendo arde muchas aberraciones… lo curioso es el alegato de reconocimiento en los que dice: que había que tener en cuenta la mentalidad de la época. Si con esa vara medimos hacia atras, que seria entonces de los comienzos de la era cristiana… los evangelios, serian tratados como mentalidad de una epoca?
saludos
Afortunadamente, la mayor parte del itinerario que describes hoy es zona de chateo…
Tu post de hoy me recordó un libro que leí hace poco y recomiendo: “La gesta del marrano” del argentino Marcos Aguinis, en época de la Inquisición.
Mientras tanto, otro díez por el recorrido de hoy por Madrid.
Un abrazo.
“…lugares que durante aquellos tristes años fueron escenarios de las tropelías cometidas por esta institución”
Eran unos sinvergüenzas, sin duda. Pero se les perdona porque eran mandatarios de los deseos divinos. (¿No?)
“Es difícil calcular cuántas personas se vieron implicadas en procesos inquisitoriales, aunque por desgracia fueron bastantes.”
Sí, unos déspotas asesinos. Pero, ¿qué importancia tiene ahora? ¡Eso forma parte del pasado!
“Así, hace cuatro años el Vaticano reconoció los abusos cometidos, aunque matizando que había que tener en cuenta la mentalidad de la época.”
Que no es la misma que la de ahora; Es sabido por todos cuánto ama la Iglesia la diversidad de ideas/culturas y, cómo no, a la humanidad en general.
Muy interesante esta entrada, querido Miguel. Preciosa la foto de la Plaza de Santo Domingo. En mi ciudad, la quema de brujas se hacía en una plaza que tiene el mismo nombre
En el fondo da cosilla pasear por estos sitios y pararte a pensar sobre el tema. Por cierto, ¿qué dan de comer en el restaurante Inquisición? xDDDD Besissss
Afortunadamente la Inquisición quedó atras.
También son ganas, tenerla presente poniendo su nombre a un restaurante.
El Vaticano debió condenar, no sólo reconocer.
Sigo con mi ignorancia, no tengo ni idea dónde está la Plaza de la Cruz Verde, la buscarçe, no, buscaré.
Quçe gracia, el acento se me ha ido a la tecla de al lado.
Pruebo: Quçe gracia, lo puse bien, me saliço mal. Qué gracia, lo puse mal, me salió bien.
Horror, se me han cambiado casi todas las teclas de los signos ortográficos. Ha sido en este momento, lo siento, te tocó el rollo.
Bonitas fotografías, como siempre.
Un abrazo
Pero que bueno este post, y las fotos maravillosas como siempre, aun que en esta ocasión, no se que me gusto mas, si las fotos o como narras.
Muy, muy bueno.
Besos
Muy bueno tu blog. Soy de Madrid y disfruto leyendo y viendo las fotos que nos presentas. un abrazo.
las fotos que dejas son siempre preciosas y los textos muy bien narrados
besos
lágrimas de mar
Y lo mejor de La Inquisición… las historias de fantasmas que hay en cada esquina de Madrid.
Gracias por tu visita
Begoña (¡Buh!)
toda ciudad esconde su pasado oscuro.
besoss
Nunca he conseguido entender la Inquisición pero veo la Iglesia actual y hasta soy capaz de imaginármela.
Sigue así, Ignacio