Archivos para 26/04/08

26
Abr
08

La Casa de las Siete Chimeneas

Situada en el número 1 de la Plaza del Rey, esta casa, construida entre 1574 y 1577, se distingue por sus siete chimeneas que servían de tiro y respiradero a las distintas estancias. Según las malas lenguas el número de chimeneas tenía que ver con los siete pecados capitales, y quizás al menos uno de ellos, la lujuria tiene que ver mucho en la leyenda negra de esta casa.

En el 1590 un caballero al servicio de Felipe II, la entrega como regalo de bodas a su hija, camarera al servicio del rey. Según las habladurías además el Rey recibía de la joven otro tipo de “servicios”. El matrimonio se celebra con un capitán del ejército que por caprichos del destino, a los pocos días de la boda es destinado a Flandes, muriendo en la batalla de San Quintín.

Durante meses la joven se quedó penando la pérdida, hasta que una mañana apareció muerta en su habitación. Los motivos de la muerte nunca se aclararon, ya que misteriosamente el cadáver desapareció. Unos acusaban al mismo Rey, otros hablaban de relaciones incestuosas con el padre. Sea como fuere, el padre apareció a los pocos días colgado de una viga de la casa.

A partir de entonces, tras el toque de ánimas, los vecinos observaban cómo una mujer vestida de blanco con los cabellos al viento caminaba por el tejado de la casa. Con una antorcha en la mano recorría todo el alero en dirección al Alcázar (antiguo Palacio Real), y finalmente tras ponerse de rodillas se golpeaba en el pecho y desaparecía.

Pasados los años, un viejo hacendado de las Indias compró la casa para vivir junto a su futura esposa. En un matrimonio de conveniencia, se casó con una joven, que supuestamente también le hacía “trabajos” a Felipe II. La relación duró poco ya que la misma noche de bodas la joven se suicidó en el sótano. El marido la encontró con un puñal clavado en el pecho y las arras de la ceremonia, regalo del Rey, esparcidas por el suelo. Desde entonces se dice que su fantasma se pasea por el sótano de la casa, haciendo sonar las 13 monedas que el Rey le regaló.

En 1766 la casa fue residencia del marqués de Esquilache, Ministro de Hacienda de Carlos III. Durante el motín provocado por la prohibición del marqués de llevar capas y sombreros, la gente acudió a su casa a quejarse. Al no encontrarse allí el ministro, prendieron fuego a cuantos objetos de valor encontraron.

En 1840 el edificio tuvo que reformarse al construirse el Circo Olímpico (luego Price) en sus inmediaciones. Más tarde, en 1881, el conde de Eleta compró la casa como sede del Banco de Castilla, y al realizarse las obras de acondicionamiento encontraron emparedado en un muro el esqueleto de una mujer que llevaba una bolsa con monedas de la época de Felipe II. Hace poco, en 1960 tras otra reforma, se halló el esqueleto de un hombre emparedado entre los ladrillos de un muro.

Esta es la historia, de esta casa, declarada Monumento Histórico-Artístico en 1948, y Bien de Interés Cultural en 1995. Actualmente es sede del Centro de Información y Atención al Ciudadano del Ministerio de Cultura, y no se han vuelto a tener noticias de más emparedados. Por si acaso, yo recomiendo que las obras las dejen para otros edificios porque visto lo visto allí hay más muertos que paredes.




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