Este blog está todavía en construcción.
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Saludos
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El pasado jueves 11, tuvo lugar
en la Puerta del Sol, la representación de algunos números del espectáculo “Cómeme el coco negro” de la compañía catalana La Cubana. A las doce de la mañana llegaron los artistas en una vieja furgoneta, y vestidos con plumas y lentejuelas amenizaron la mañana a los viandantes que por allí pasábamos. Para abrir boca dejo estas imágenes captadas tanto en el escenario montado en la calle, como en los “camerinos”.
Para festejar los 25 años de su nacimiento han decidido recuperar “Cómeme el coco negro”, obra que según anunciaron es la que mejor recoge su estilo de trabajo, caracterizado por su humor, su ironía y la participación del público. Según su director, con este espectáculo pretenden homenajear a todas las compañías de teatro ambulantes que hacen posible que el teatro llegue a todos los rincones del país.

Para aquellos que les apetezca verlo, el espectáculo se podrá disfrutar a partir de hoy en el Teatro Compac Gran Vía, 19 años después de su primera aparición en la capital. Si no puedes o no te apetece, siempre te quedará el libro “El viaje a ninguna parte” de Fernando Fernán Gómez (posteriormente llevado al cine) que recoge de forma magistral la vida de una familia de cómicos ambulantes en la España de la posguerra.
¿Eres de los que te guardaste algunas pesetas de recuerdo y ahora prefieres quitártelas de enmedio? ¿Has encontrado en alguna chaqueta olvidada algún billete de 2000 pesetas que ni tan siquiera sabías que tenías? Si tu respuesta es afirmativa en alguna de las dos preguntas, debes saber que tienes dos opciones, o bien acudir al Banco de España a cambiarlas, o si esto te da algo de apuro puedes acudir a la Papelería Losada. En el número 3 de la calle de Alameda, se encuentra este negocio familiar que admite pesetas para cobrar las compras.Así que ya sabes, si tu economía también ha sufrido eso que los políticos llaman “desaceleración”, este es un buen momento para rebuscar por los cajones, e incluso por esos trajes que relegaste en el armario porque ya no se llevaban, y aprovechar -¡porqué no! – para comprarte por ejemplo un buen libro, ya que eso nunca pasará de moda.
Desde las nueve de la noche a las siete de la mañana, se podrá disfrutar de más de 17o actividades culturales gratuitas, entre las que se incluyen teatro, cine, música, danza, circo, poesía, arquitectura, etc. Durante esas diez horas, se cortará el tráfico en distintos puntos de la ciudad, y se reforzarán las líneas de metro y autobús. Con ello se pretende que una vez más la gente tome las calles y pueda disfrutar plenamente de la ciudad.
Como este año no estaré aquí durante el fin de semana, he tenido que conformarme con uno de los espectáculos programados para abrir boca mientras llega el sábado. Así, hasta el próximo viernes de 11.30 a 13.30 h y de 17.00 a 21.00 h, se pueden disfrutar de las representaciones de danza “La Luna” y “Atrapada por la luna” en la plaza de Oriente, en la del Angel y en la de Santa Ana. Ayer me acerqué a la primera de estas plazas para disfrutar de “Atrapada por la luna”, un espectáculo de danza aérea. Desde siete metros de altura, cuelgan dos telas blancas que representan la luz que la Luna proyecta sobre la Tierra. Colgadas de esas telas hay dos bailarinas que se lían y deslían desafiando las leyes de la gravedad.
Un espectáculo, que al igual que todo lo que vendrá después, le recomiendo a todos los que no tengan muy claro en qué gastar su tiempo, y deseen disfrutar del arte, aún a costa de aguantar las inevitables colas que seguramente se formarán una vez más en muchos de los actos previstos.
grandes del Siglo de Oro, fray Gabriel Téllez (1583-1648), más conocido como Tirso de Molina. Tras su última remodelación, en este lugar se ha instalado el primer mercado floral de la ciudad que busca conseguir tres objetivos según el Ayuntamiento: “cubrir las necesidades del comerciante, facilitar la venta al público y generar un positivo impacto visual.” Como curiosidad decir que cada uno de los puestos recibe el nombre el título de una obra de Tirso de Molina: «Marta la Piadosa», «La Beata enamorada», «Amar por señas», «Palabras y plumas», «La celosa de sí misma», «Sutilezas de amor», «El amor y la amistad»…A pesar de todo esto, el poner esta entrada no tiene nada que
ver con nada de lo anterior. Además de ser un lugar simbólico para los grupos radicales de extrema izquierda, ya que de aquí suelen lugar sus manifestaciones, a mí lo que más me atrae de este lugar son algunas de las personas que por ella pululan. Además de la gente del barrio, este es un lugar de reunión inexcusable para inmigrantes africanos, repartidores asiáticos, borrachos, yonkis, traficantes a pequeña escala, y demás. Todo esa mezcla de personas le da a este lugar un ambiente especial, que seguro le habría servido a Tirso para escribir más de un drama filosófico e incluso una de sus célebres comedias de enredo.
El lugar, masivamente frecuentado hasta hace unos veinte años, ha ido perdiendo practicantes paultatinamente, debido a la puesta en marcha de los rocódromos. Debo confesar que a pesar de haber pasado por allí miles de veces, tanto andando como en el autobús, nunca me he animado a escalar el muro. De todas formas, como supongo que aquí también entrará gente amante del riesgo, os dejo esta posibilidad por si alguno quiere animarse.
En la Comunidad de Madrid hay más de doscientos relojes de sol, pero uno de los más grandes está en la Puerta de Toledo. En él se incluyen nueve relojes, siete de sol y dos lunares, con un gnomon de acero de nueve metros. Inaugurado hace 20 años, el diseño escultórico corrió a cargo de Alberto Corazón, con cálculos de Juan José Caurcel según se indica en el gráfico adjunto.
Con el paso del tiempo el reloj fue deteriorándose, teniendo parte de culpa los grafiteros que camparon aquí a sus anchas. Así, en el año 2005, el Ayuntamiento rehabilitó el conjunto, resaltando la graduación y la numeración, y aplicó un tratamiento para facilitar la eliminación de futuras pintadas. Pese a ello hoy, tres años después, las pintadas poco a poco van haciendo acto de aparición. Además, estos relojes han encontrado nuevos inquilinos, se trata de un grupo de personas sin hogar que han decidido acampar allí, “adornar” con sus pertenencias todo aquello y haciendo honor al lugar que ocupan, dejar que el tiempo siga su camino, sin importarles nada más.
Viendo ahora a Apolo, me da por pensar que quizás ésta haya sido la mejor forma que han tenido los dos de poder estar juntos hasta la eternidad. De todas formas, como de quereres mitológicos ando justito, despido la entrada con amores menos románticos, pero más terrenales, como los que describe Joaquín Sabina en este poema titulado “Tornillos flojos”.
Menudo par de idiotas felices, qué derroche
de hormonas en conserva, de semen con saliva,
mañana todos calvos –dijo la medianoche–
quitándose las medias de marca a la deriva.
En las gasolineras donde el sol nace muerto
se pican tinta en vena los pájaros del frío,
con los besos de Judas en la oración del huerto
hasta Cristo sospecha que el cielo está vacío.
La esencia del ya mismo sabe a un luego que apesta,
dicho a contra querencia: mi mamá no me mima,
casi siempre Cupido se carga el fin de fiesta,
casi nunca el olvido se equivoca de rima.
Parecían tan grandes los amores pequeños
a la luz del candil añil de la memoria,
aterran los abismos que ponen en los sueños,
el culo es el espejo del alma de la historia.
El nombre de este legendario mercadillo, recomendado en todas las guías de turismo, se debe al rastro de sangre que dejaban las reses cuando eran arrastradas de un lugar a otro del matadero. Y es que en este lugar se abrió en 1497 el primer matadero muncipal, y en su entorno se encontraban las tenerías donde se aprovechaban las pieles para su curtido, de ahí el nombre de la calle de la Ribera de Curtidores, que junto a la Plaza de Cascorro es de los lugares más emblemáticos del Rastro.
A mediados del siglo XVII, aquí se mezclaban los negocios de la carnicería y curtidos de pieles con los de venta de zapatos, correajes o monturas. Un siglo después llegaron los vendedores de comestibles y herramientas. Ya en el XIX aparecen entre otros, los vendedores de libros antiguos, anticuarios, chamarileros y hasta objetos robados. Desde entonces la variedad de productos fue creciendo, hasta que a partir de 1984 el Ayuntamiento decidió iniciar una profunda regulación de este lugar.
Así, se prohibieron puestos en algunas calles, se eliminaron otros, y se decidió cobrar a los vendedores una contribución anual. Después de todo este proceso quedaron menos de 2000 vendedores, cada uno con su puesto asignado por el Ayuntamiento. La única traba que se les pone es que no pueden vender comestibles o animales, a no ser que se trate de sitios autorizados.
Paseando por el Rastro podrás ver a la venta todo tipo de objetos, modernos y antiguos, incluso hay calles especializadas en determinados productos. Podrás encontrar zonas en las que se venden pinturas, en otras antigüedades, e incluso otra en la que podrás completar esa colección de cromos que nunca pudiste acabar. Además podrás cruzarte con todo tipo de personas, desde los Hare Krishna hasta el gitano con la cabra, sin olvidar a los amigos de lo ajeno, siempre dispuestos a actuar sobre tu bolso o cartera en cuanto tengas el menor descuido.
De nuevo se trata de otro trampantojo de Alberto Pirrongelli, que en este caso ha quedado a salvo del ataque de los grafiteros. Pirrongelli es un pintor extremeño que se ha caracterizado principalmente por ser el autor de los carteles pintados que antiguamente exponían la programación en los cines de la Gran Vía. Como esto, por desgracia, ha quedado ya en desuso, ha tenido que diversificar su trabajo, y ahora mismo es uno de los mayores exponentes de la técnica del trampantojo.
Que encaje perfectamente en el entorno. Si queda raro o no va con el estilo de la estancia, sería un trabajo mal hecho.En principio sí, pero la pregunta que debemos hacernos antes de ponernos manos a la obra es si va a aportar algo nuevo a la estancia. ,
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